DE
VUELTA AL BARRIO
No vayas por donde el camino te lleve.
Ve en cambio por donde no hay camino y deja rastro.
No soy el narrador de cuentos,
pero sí escribo lo que he pasado y lo que me pasa, lo que puedo interpretar y,
sobre todo, darle lectura a la realidad para paliar algunos problemas propios
de nuestra especialidad; y me siento orgulloso de ser ¡profesor de Educación
Física!
“Sí,
¡yo soy el de Educación Física! Formo parte de un “cuerpo especial”, de un
grupo de docentes privilegiados, de una banda de ilusionados, de los que se
conectan con sus alumnos, de los que valoran la educación en toda su
globalidad, de los que tratan de mejorar día a día, de los que se sienten solos
en las escuelas, de los que las familias no solicitan su acción tutorial, de
los que pasan frío y calor en los patios, de los que todavía les queda mucho
por aprender, de los olvidados por la administración... Sí, soy el de Educación
Física”.
Empiezo por recordar
los juegos del ayer: cochecitos de madera, el aro, las canicas, el trompo,
kiwi, rayuela, liguerito, salta soga, los yaces y otros juegos más, que daban
vida al mundo lúdico del ayer; los juegos que nunca deben desaparecer, los que
están en nuestra memoria, los que hemos jugado desde pequeños.
Hoy con nostalgia
recuerdo mi infancia caminando por las calles de mi barrio, el incomparable
“Barrio Dávila” de los años75, hoy “José Olaya”. Me imagino los gritos de los amigos, las palomilladas…Aún puedo
percibir el polvo de las calles sin cemento, el sudor de tanto correr al jugar
la pega o mata gente, las manos sucias y las uñas negras por el barro al jugar
la rayuela; los bolsillos llenos de chapitas (nos sentíamos orgullosos de
llevarlas), y las canicas ni qué hablar: punteros perfectos y lecheros al
mango; trompos quebrados al ser lanzados en las escasas paredes de cemento hoy
convertidas en cemento puro…Ya no están aquellos viejos postes de madera que
nos servían de arcos, ni los amigos que nos tomaron la delantera; el Negro,
Cacerola, Roberto, Noé, Elmer y los que se fueron a vivir a otros lugares.
Inolvidables compañeros de juegos.
Por las noches solíamos
jugar al ampay o a las escondidas; recuerdo que nos escondíamos en esas
construcciones (urbanización libertadores) que invadieron nuestra privacidad de
niños traviesos. El ampay… ¿por qué te fuiste? Vuelve, vuelve…con los apagones
para poder estar al lado de nuestros amigos y amigas, especialmente de las
amigas, hermosos momentos de ternura infantil… ¿A dónde estás piraña, se te
extraña decir la “Pandilla Vía Baca”? No sé de dónde se originó ese
bendito decir, pero quedó grabado en mi memoria, lo decías cada vez que
jugábamos, Negro, Calilo, Jenny, Helen, Fernando, Ronald, Perleche,
Gladis…Humberto, Palito…y otros más.
Estoy escribiendo y en
el reloj son las 7: y 36 minutos de la mañana del día sábado 31 de agosto del
2013 y vienen a mi mente esos recuerdos de la etapa más linda de la infancia:
Mi amigo el Zorro y yo salíamos en busca de envolturas de cigarrillos, era una
inocente travesura que guardo en mi memoria, ¿saben lo que hacíamos?- ja,ja,ja-
y lágrimas se vienen por mis mejillas, con mezcla de risas y nostalgia…Solíamos
recoger la mayor cantidad que podíamos para luego desenvolverlas y darle forma
de billetes, así como usan los cobradores de los micros, a cada envoltura
dependiendo de la marca le asignábamos un valor monetario; por ejemplo el ducal
valía 1 sol, el Premier 50 , el Presidente 200, el Winston….el inca….ya no
recuerdo…jajaja.
¿Por las tardes o por
las noches nos poníamos a jugar a la regida…recuerdan? Piedra, papel o
tijera…Si la suerte nos sonreía ese día, nos convertíamos en millonarios; en
caso contrario, nos convertíamos en pobres porque nos despelucaban…jajaja,
¿recuerdan esa palabra?
Sigo recordando:
caminábamos tanto que , no nos dábamos cuenta del tiempo y la distancia, una
vez el papá del Zorro me encontró por la fábrica PERULAC , donde se producía la
leche y me dijo curita qué haces…..qué haces. Recogiendo chapas pues…respondí
con una sonrisa traviesa; el tío años más tarde murió de cáncer. Otra de las
anécdotas que puedo contarles es cuando fuimos en busca de canicas por el cerro
“APRA” (hoy toda esa zona está poblada),
aquella vez encontramos muchas canicas parecían minas de vidrio; no sé,
pero teníamos intuición para encontrarlas habían de todos los colores, éramos
como una suerte de los personajes de “Los gallinazos sin plumas”…jajaja, el
cuento de julio Ramón Ribeyro. Y saben lo que observamos detrás del cerro, un
carro color blanco estacionado que se movía y se detenía…le dije al Zorro
sorprendido: mira!.– Curita, me dice, estos están “matándose” -vamos a ver. Nos
acercamos sigilosamente sin hacer ruido hasta donde estaba el carro; soltamos
las carcajadas y miramos por la ventana del carro, ahí estaba una pareja dando
riendas sueltas a su locas travesuras…ja jaja, le dimos puñetes a la luna y
emprendimos rauda carrera….ja jaja, corre mano, corre. -hoy el tío nos agarra y
nos saca el alma…ja jaja. Hay muchas anécdotas por contar y lo voy a seguir
haciendo, pero más adelante.
Amigos recuperemos los
juegos tradicionales, para volver a celebrar los tiempos de "Abrir la Puerta para ir a Jugar",
para recordar aquellos tiempos fantásticos que vivimos y especialmente para
celebrar la niñez, tiempo de asombro y fantasía.
Los niños de aquella
época compartíamos, interactuábamos, negociábamos, acordábamos, ejercitábamos
habilidades mentales y destrezas físicas", y también nos sacábamos la
mugre… Sobre todo, dábamos rienda suelta a nuestra imaginación.
Hoy en la era de la informática,
los niños pasan horas pegados a juegos electrónicos y computadoras, olvidando
así la delicia de compartir con los abuelos, padres y pares. Los juegos
implican mucho más que un pasatiempo.
“Revalorar
el lugar del juego es revalorar la infancia, es intentar achicar el abismo que
existe entre el pensamiento adulto y el universo lúdico de la niñez… es decir
el juego es el lugar de los ensayos y los conjuros. Es un ámbito simbólico y
mágico a la vez. Artificio perfecto donde cada episodio, cada pieza, cada
jugador, cada jugada se anudan unos con otros formando bellos dibujos que se
hacen y deshacen y se vuelven a armar. Mientras jugamos estamos a salvo: de la
deriva, del sinsentido, del vacío.”
“De
Vuelta Al Barrio”, es un proyecto que se me vino a la mente; iluminada tal
vez, al vivir solo; al estar haciendo lectura; al pensar qué hacer...
“De
Vuelta Al Barrio” busca acercarnos a nuestra infancia, a ese ayer como el
mío en el “Barrio Del José Olaya” con
los juegos que nunca deben desaparecer, y también con los niños de esta
generación… Que éstos se interroguen
sobre cuáles han sido los juegos que jugaban sus abuelos cuando eran pequeños,
cómo, dónde y con quiénes jugaban. Acercarlos también a la idea de que el
ambiente social no siempre fue igual al que ellos conocen, y que los juegos y
los juguetes con los cuáles tienen una relación cotidiana, fueron cambiando a
lo largo del tiempo hasta casi desaparecer por completo.
Pero también es
interesante acercarlos a la parcialidad de esos cambios, ya que así cómo es
posible observar la desaparición de ciertos juegos y juguetes, es fácil
constatar que algunos perduran gracias a su transmisión de una generación a
otra.
M.Sc.
David Cienfuegos Adrianzén (Curita)
Camiloche_22@hotmail.com
Editor: Luis Sánchez
Agurto
Revista: Todas Las
Calipsos Son Del Viento
Adscrito a la columna: Pedagogía De
La Liberación Cultural
leyendoparaserlibre@hotmail.com
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