lunes, 24 de febrero de 2025

CIENFUEGOS ENCIENDE LAS LUCES

 

JUAN RAFAEL SOROGASTÚA LEYVA (FALLECIDO)

ABRIENDO CANCHA
Juan R. Sorosgatúa Leyva


CIENFUEGOS ENCIENDE LAS LUCES


Ahí, prendido en la malla olímpica, cara a cara con la tribuna, exclamó: ¨ haremos un equipazo¨. La emoción del triunfo no cambiaba la realidad del actual equipo. Bernardo Checa, sin ruido de tormenta que se hace notar, sino más bien en el silencio donde se esconden los más capaces, graficaba el presente y el futuro para Juan Aurich.
La angustia retenida en el corazón de los aficionados, recién cobra vida cuando ¨Tojo´´ Muro, el talento rojo, comienza a dirigir con sutileza a su equipo. Mejora Deza, Ascorbe, arranca desde atrás, el balón va justo donde estaba Cienfuegos, el aurichista hace una finta, se balancea armoniosamente hacia la derecha y saca un chuzazo que recorre raudo el espacio y se incrusta en el ángulo alto del arco de Pastor, y el gol se hace grito en la tribuna. Mario, explota; ¨Marizol¨ Vargas le recita versos a la redonda; el doctor Fernando Carbonel alcanza dimensiones de gigante de la alegría; Carlos Perleche deja su drama y se hace héroe del triunfo; Eduardo Laca Barreto sueña con su triunfo sudamericano y se levanta todo lo grande que es, y comienza a beber en la copa de la victoria. El agua bendita del milagroso madero motupano brota a manantiales y moja de alegría; a medio Chiclayo; entonces despierta la ciudad dormida en sombras y tinieblas, y la música de José Escajadillo se hace más poesía y la emoción llega hasta ese morenito descalzo que sueña algún día vestir la casaquilla roja y ser protagonista principal de memorables jornadas como ésta. Allá en la otra esquina, Goicochea y Renginfo se alejan rumiando su tristeza y una granizada cae sobre la tierra de Atahualpa y desde el cerrito Santa Apolonia se puede mirar la tristeza que agobia a esta ciudad, invicta en tradición y heroísmo. Silencia la música autóctona, los yaravíes, las quenas y huainitos se hacen tristes; mientras la marinera de Abelardo Núñez ya se escucha en la casa de la señora Calloma, que tiende su mantel bordado de ilusiones, sueños y realidades, de alegrías y de tristezas y comienza la fiesta. 
Mientras el cemento héroe, todavía se estremece con el grito del gol, gol que ha devuelto la alegría a este pueblo que sueña con mejores destinos. Hoy todos dicen salud, por el ¨gasolinazo¨, perdón, por el ¨golazo¨, de Cienfuegos, que enciende todas las luces.


Chiclayo, 20 diciembre de 1990


ARTICULO EXTRAÍDO DEL DIARIO LA INDUSTRIA, DE SU PÁGINA DEPORTIVA. ESCRITA POR EL DESAPARECIDO PERIODISTA DEPORTIVO DON JUAN RAFAEL SOROGASTUA LEYVA.

 

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